From the monthly archives: Maio 2006

Job me avisa de un evento organizado por el Convivium Vazquez Montalbán, del movimiento Slowfood: una cata de aceites catalanes en el mercado de Santa Caterina en Barcelona.
Suena bien, verdad?

 

«Dios hizo los alimentos y el diablo los condimentos»

Ulises, James Joyce

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Jose Luis me ha pasado un link interesante: El blog de los productos lácteos (en francés), como él mismo dijo, un blog que es la leche, sobretodo por ese diseño tan…como diría «vacuno». Pero a raíz de ahí, he llegado a otra web, que hoy os muestro dentro de la sección arte&gastronomía habitual de los domingos, la Cow Parade.
La Cow Parade es un evento o movimiento artístico, como queráis denominarlo, que se realiza en diferentes ciudades del mundo donde fabrican un número determinado de vacas de fibra de vidrio a tamaño natural, son decoradas por los artistas del país, se exponen en el centro de la ciudad para contemplación de los ciudadanos y por último se subastan con fines benéficos. Como ellos mismo comentan: «sacan el arte a las calles y lo ponen al alcance de todo el mundo«.

En estos momentos, hay vacas en Mexico, Buenos Aires y Paris, las vacas de esta última ciudad están siendo bien retratadas en el blog de los productos lácteos.
Próximamente, Lisboa, a ver para cuando en España más ciudades españolas, después de Barcelona.

 

Pues parece que no solo se llevan las cocinas circulares, que estos días pasean la blogosfera, también hay otros modelos «futuristas» donde poder elegir, veamos:

Tenemos el modelo «Nave espacial«, cocina alargada que incluye hasta televisión, aunque a mi me gustan esos mandos con aspecto de marcianos…

Pero el no va más es la «cocina esférica«, esferas que se abren y esconden imposibles, mesas plegables, vitrocerámica adaptada a la esfera…
Si queréis estar al día en lo que se lleva de cocinas suscribiros al blog corporativo de Moco Loco, últimas tendencias en diseño de cocina.

Sitios oficiales: CC Concepts; Dexigner; Sheer
Gracias a Catuxa y a Ramom por esos enlaces.

 

No tiene desperdicio…

Vía: todas

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Hay un movimiento en la blogosfera culinaria denominado «Eat Local Challenge» que aboga por el consumo de productos locales, de la zona, de temporada y preparados de forma sencilla.

«EatLocalChallenge.com is a group blog written by authors who are interested in the benefits of eating food grown and produced in their local foodshed.»

Con todo un decálogo de normas sobre los beneficios tanto económicos como alimenticios de comer «localmente«, ha provocado polémica. Asi desde Toomanychefs se hace una crítica, a la cual me uno, de las irracionalidades que se pueden alcanzar con un movimiento de este tipo llevado a sus extremos.

Desde mi punto de vista, es una cuestión de sentido común, como siempre…

Si en tu zona se cultivan unos pimientos de padrón excelentes, sería absurdo que no los compraras: el producto llega antes a tu mesa (en teoría), se manipula menos, no son necesarios conservantes, se contamina menos en su transporte y probablemente sea más barato. Sin embargo, ¿eso significa que me puedo hartar de pimientos de padrón, pero nada de chiles???? y llevado al extremo ¿un mongol no puede tomar pescado porque Mongolia no tiene mar? Absurdo.
La variedad es fundamental, no solo por una cuestión alimenticia, sino también de diversidad cultural.
Históricamente los intercambios e influencias alimenticias han existido desde el principio de los tiempos: Barrett comentaba lo que supuso Venecia en la expansión de las especias, Juan Freire hablaba del ejemplo chileno como difusión de tradiciones gastronómicas minoritarias, aquí mismo, comentamos la influencia, en la época colonial, de la gastronomía brasileña no solo en la metrópoli sino también en las cocinas de otras colonias de asia y africa.
La globalización, ha permitido y sigue permitiendo la difusión de productos y tradiciones gastronómicas, y eso es algo que enriquece la gastronomía y alimentación de un país.
Desde mi punto de vista, donde se deberían gastar esfuerzos es en defender y buscar una educación culinaria basada en una alimentación variada y un consumo responsable. Si desde pequeños nos enseñaran a distinguir un pescado recién pescado o la mejor época para tomar un buen tomate, nos convertiríamos en consumidores 2.0 (¿alguien dijo 2.0??) que conscientes de lo que van a comer, son capaces de exigir y participar activamente en un «mercado» gastronómico, promoviendo incluso con su propio «consumismo racional» políticas, por ejemplo, de desarrollo sostenible.
Me niego a defender este tipo de movimientos por una cuestión ética o filosófica, sobretodo porque cuando se radicalizan llegan al absurdo. Consumo localmente porque es una cuestión de sentido común, pero sin renunciar por ello, a todo lo que está más allá de los pimientos de padrón y del pulpo á feira, por mucho que estos platos estén entre mis preferidos.
Sobre los supuestos «beneficios económicos» de comer «localmente» también soy escéptica, pero eso lo voy a dejar para el próximo post.

 

«No es ninguna exageración decir que la tranquilidad y la felicidad empiezan, geográficamente hablando, donde se emplea el ajo en la cocina.«

X. Marcel Boulestin

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En los últimos meses han aparecido muchos blogs gastronómicos lo cual da muestra del interés por la materia y de lo que está creciendo esta blogosfera tan apetitosa. Hay un poco de todos, recetarios, de gastronomía en general, de restaurantes y bares, en todo caso, espero que se actualicen con asiduidad.
Estos son algunos de mis últimos (alguno no tan último) descubrimientos:
De recetas:

De gastronomía:

De bares y restaurantes:

 

Para este domingo de arte & gastronomía: Roma y el aceite de oliva.

Hace ya mucho tiempo que tenía este post pendiente. Durante el tiempo que estuve en Écija, siempre he querido recomendaros la visita a su Museo Arqueológico, que entre otras muchas obras (como su impresionante amazona) tiene una sala dedicada al Aceite en la época del Imperio Romano.
Astigi (Écija), era una de las ciudades más importantes en la producción y exportación de aceite de oliva, sobre todo durante los años I y III d.c. e inevitablemente, también fue una gran productora de ánforas para transportar ese aceite. Desde Écija hasta Palma del Río (a unos 20 km) se extendía toda una industria alfarera, tan importante fue que en el monte Testaccio (un monte artificial, construido a base de restos de ánforas en Roma) se han localizado entre 75 y 80 millones de ánforas con sello astigitano e incluso se llegaron a encontrar restos de ánforas ecijanas en Alejandría.
Las ánforas llegaban a contener hasta 70 kg de aceite (30 kg de tara) y el transporte era fluvial (por el Genil y el Guadalquivir) y marítimo hasta llegar a Roma, iban en las bodegas de pie sobre una base de arena.
El aceite de oliva se usaba en Roma sobretodo para la iluminación y para la comida, pero también le daban usos farmacéuticos.
Sobre como se hacía el aceite en aquella época, transcribo:

« La recogida de las aceitunas se hacía a mano y una vez cada dos años. Desde el olivar, las aceitunas se trasladaban en carros o sobre animales hasta el casería, donde se molían y prensaban obteniéndose el aceite.
En el molino (trapetum) la aceituna se molía mediante dos muelas (orbes) que pasaban sin girar, sobre un solero (mortarium) tambien de piedra empujadas por hombres o asno.
La masa resultante se mezclaba con agua caliente y se llevaba a la prensa. Allí se disponía entra capachos con el objetivo de facilitar su prensado.
Una vez dispuesta la carga se ponía en marcha la prensa (torcularia). Esta consistía en un largo madero (viga-prelum) sostenido sobre dos pilares de madera perforados y un tornillo que hacía subir o bajar la citada viga ejerciendo presión sobre la carga que rezumaba el aceite junto con el alpechín.
El aceite se separaba del alpechín mediante decantación. Para ello se hacía pasar el líquido resultante por varios depósitos, recogiéndose el aceite y desechándose el alpechín.»

Fuente: Cuaderno del alumnado. Gabinete Pedagógico de Bellas Artes. Sevilla

Me parece impresionante, en general la época romana, yo soy de las que sostengo que desde entonces poco se ha evolucionado, se han mejorado las técnicas, pero poco más. Prueba de ello, yo creo que es toda esta organización de la industria olivarera que existía hace más de 2.000 años!!!
Desde luego, si tenéis oportunidad y os gustan estos temas, no dejéis de visitar el Museo Arqueológico de Écija. Y ya que estamos de recomendaciones museísticas romanas, tampoco tiene desperdicio, el Museo Arqueológico de Cádiz, pero en esta ocasión para ver como se hacía el Garum.

Gracias a Sergio García-Dils de la Vega, arqueólogo del Ayuntamiento de Écija, por facilitarme la información y contarme un pedacito de la Astigi romana.

 

Cambios en las suscripciones a Cocinalia, como Bloglet me estaba dando bastantes problemas, habréis notado que a veces actualizaba y a veces no…pues he decidido cambiar a Feedblitz que parece funciona mejor.
Así que a partir de ahora los suscriptores de Cocinalia recibiréis las actualizaciones del blog a través de un nuevo sistema siempre y cuando confirméis vuestra suscripción en un correo que os llegará de FeedBlitz.
Muchas gracias a todos por vuestra paciencia.

 
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