Allá me voy….unas mini vacaciones a Siria: el olor de los zocos, el sabor de los pastelillos de pistacho, los mercados de especias…ummm, ya lo estoy saboreando.
El próximo post desde Damasco. Os mantendré al tanto!!
Foto: Tuareg viajes
Este verano de lo que más he podido disfrutar ha sido de los restaurantes, unos mejores o peores, pero en todos siempre la misma emoción:
«Mantelerías tiesas, vajillas pesadas y cargadas de solemnidad; prístinas copas de vino, erectas y presentables como guardias en un desfile; un comando de cuchillos puntiagudos y afilados a la expectativa; el mobiliario humano de los otros comensales y de los camareros uniformados; y sobre todo, la conciencia de que uno llegó por fin a un decorado diseñado principalmente para satisfacer sus necesidades: un vistoso palacio donde todo son atenciones»
En deuda con el placer. John Lancherter
Estos días he probado la leche Laban, es la leche fermentada que acaba de sacar Feiraco para entrar en el mercado de los inmigrantes de origen árabe.
Está realmente buena, es yogur líquido, un poco ácido pero que con fruta y unos cereales creo se va a convertir en mi desayuno habitual y además la venden en el super del barrio.
El laban es habitual en los países árabes (sobre todo de Líbano y Siria), y no era demasiado fácil de encontrar aquí…hasta ahora, claro, que nos vamos beneficiando de esta globalización gastronómica.
Pequeños cambios, pequeños detalles que van cambiando poco a poco la cara exterior de Cocinalia.
Me gustaría tener más tiempo para poder plasmar en la realidad todas las ideas y fantasías que pululan por mi cabeza llena de tarteras, restaurantes, viajes, especias y mil y una recetas….pero la realidad es la que es, y esta es una época demasiado «laboral» así que, espero sepáis disculpar mi escasa frecuencia en post en los últimos meses y la escasez de cambios que dan frescura a un blog…
En todo caso, en poco tiempo viajaremos juntos para descubrir nuevos sabores, espero que me acompañéis…
Me pasa Garbancita, que últimamente está que se sale, una aportación para el online food museum, que me parece buenísima y tremendamente creativa hecha con cabezas de pescado.
Anne-Catherine Becker-Échivard es la artista, los peces son sus modelos de situaciones cotidianas o no tan cotidianas, pero siempre humanas.
Su madre se encarga del vestuario y el pescadero del casting. Tarda entre dos y tres meses en hacer una obra, desde que concibe la idea hasta que la crea y fotografía.
Si queréis ver quien es ella aquí, y si queréis visitar sus exposiciones aqui o allá.
Ya para terminar mis múltiples post sobre Burela, no puedo dejar de hablar de Conservas Remo, ya que uno de los motivos de ir allí era para comprar latas artesanas de Bonito del norte, recomendada por Catuxa.
Esta es una conservera asturiana, del pueblo pesquero de Candás, que trabaja el bonito desde hace años de forma artesana, bonito envasado sin congelar y pescado a cacea en el mar Cantábrico.
Nos trajimos unas cuantas latas y botes de cristal de trozos de bonito cortado y envasado a mano en aceite de oliva. Pero está tan fresco (apenas si hace un mes que lo han envasado), que aún hay que dejarlo un tiempo para que macere y que tenga más sabor…lo estoy intentando pero creo que no aguantaré…
Ya os contaré.
Si alguna vez vais o pasáis por Burela, no dejéis de visitar el Barco Museo Bonitero, realmente merece la pena (ya veis lo que da de sí el puerto de esta villa).
El Reina del Carmen es un barco de madera construido en los años 60 para la pesca del bonito, hoy reconvertido a museo. En él se puede visitar absolutamente todo.
Todo está exactamente igual que cuando el barco se dejó de utilizar, salvo la bodega, aprovechada ahora para describir las artes de pesca utilizadas.
En el caso del bonito, el arte de pesca utilizada en estos barcos del cantábrico es la que se denomina como Cacea o curricán: 
» Consiste en el uso de un cebo artificial sobre el anzuelo como reclamo. Tradicionalmente estos cebos se producían de forma artesanal a partir de hojas de maíz ‘peladas’. Se les daba forma de pelos o hilos colgando de un cuerpo, imitando así a pequeños cefalópodos. En la actualidad estos reclamos son sustituidos por piezas sintéticas con una forma más similar al cebo natural que se imita y con un color más llamativo. (…) El anzuelo con el reclamo va unido a una línea. (…) Las líneas se reparten a lo largo de una caña o vara de eucalipto, de longitud aproximada de 18-20 metros. Hay una vara a cada costado del barco, con 5 líneas en cada vara. El curricán se produce en el momento que lanzamos las líneas, y adaptamos la velocidad del barco a las necesidades para el tipo de captura y al estado del mar. En el momento de la recogida de la captura solamente accionaremos el ‘maquinillo’ que recogerá la pieza. En el caso del bonito, una vez en el barco, se procede a darle muerte con un golpe seco en la cabeza con una maza llamada ‘macana’».
fuente: barco museo boniteiro. concello de burela
Después las capturas se iban almacenando cuidadosamente en las bodegas por departamentos hasta que se llenaba, lo que podía llevar entre 20 días y un mes, dependiendo de la temporada. Todo un sistema de pesca artesanal y tradicional que mima el pescado y eso se nota después.
Además en el barco se puede visitar la cocina, los camarotes, el puente, la sala de máquinas o pasear sobre la cubierta.
Mención especial creo que merece el responsable de las visitas del barco y Carmen, nuestra guía, que no solo ha sabido transmitirnos el respeto por este arte de pesca y por un trabajo tan duro como es el de los marineros, sino que lo ha hecho con una profesionalidad y dedicación no tan fácil de encontrar.
Me ha llamado la atención esta foto, fijaos, es una lonja de bonito en Burela, impresionante verdad?:

Para completar el recorrido por la lonja nueva de Burela, nada mejor que una parada en su restaurante.
Desde su terraza, en pleno puerto de Burela uno puede degustar las exquisiteces de la propia lonja…osea pescado fresco como en ningún otro lugar.
Además, el restaurante es una demostración de atención rápida y eficaz y una relación calidad-precio más que buena. Os cuento:
De primeros:
Berberechos (estaban tan buenos que se me olvidó completamente hacer la foto)
Navajas a la plancha, bueno más bien eran longueirós pero estaban en su punto, ni muy pasados (lo que los endurece) ni poco hechos, perfectos.
Chocos, aunque no los pude probar (una alergia me persigue desde hace años) la pinta creo que lo dice todo.
Marraxo con patatas cocidas, aunque no es esta la forma que más me gusta de tomarlo, estaba jugoso.
De segundo:
Como no podía ser de otra forma estando donde estábamos: bonito a la plancha. A pesar de ser a la plancha y en rodajas no estaba nada seco, todo lo contrario. Un sabor concentrado y jugoso.
De postre:
Crema de limón, perfecta como punto final.
Todo esto y un par de botellas de ribeiro «Pazo do mar», por unos 16€ por cabeza…no está mal, eh???
Restaurante A Lonxa
Rúa do Berbés
Burela, Lugo
Telf. 982 581157
En Galicia hay dos lonjas importantes, la de Ribeira y la de Burela (Lugo). Este fin de semana tocó visitar esta última. Si bien el atractivo de esta lonja es sobretodo la subasta de bonito (ahora que aún estamos en la temporada), no pudo ser y vimos la subasta de la tarde, de la pesca del día. Aún así no deja de fascinarme la exposición de pescado que se despliega a tus pies en los suelos de la lonja.
Una vez que llegan los barcos a la lonja, se descarga de las bodegas el pescado y se pesa para la venta (una etiqueta identifica el peso de la caja, el pescado y el barco). Las cajas se van exponiendo ordenadamente a lo largo y ancho de la lonja correspondiente.
Cuando empieza la subasta, el «subastador» comienza con un precio y a partir de ahí empieza a bajar (con una rapidez solo comprensible para los que están ahí a diario), hasta que uno de los compradores, con una señal apenas imperceptible, para el precio y compra la caja poniendo una etiqueta sobre ella.
Nos dijeron que la lonja del pasado viernes era pequeña, sin embargo en ella nos encontramos:
calamares, pulpos y potas,…
…un rape de 12 kilos y medio, congrios impresionantes,…
…lubinas plateadas, cabrachos, rayas, pescadillas, caracolas, san martiños, abadejos, salmonetes,… y hasta un pez espada:
Más fotos aquí.
Me pasa Catuxa un interesante link del Museo de Arte contemporáneo de Val-de-Marne, que para promocionar su restaurante han optado por una campaña de publicidad, cuando menos curiosa: «Platos de comida en los que, luego de la comida, el cliente “dejó su arte”«.
Interesante perspectiva del arte culinario, que no deja de ser un reflejo de una costumbre bastante común, al menos para mí, de estar dibujando sobre los restos que quedan en el plato, intentando formar una imagen mas o menos abstracta, pero siempre muy surrealista.
Eso sí, nunca he alcanzado el nivel de estas…tendré que practicar un poco más.
En todo caso, no deja de ser una peculiar y temática campaña publicitaria del restaurante.
vía: nauta
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