Las Landas, esa extensión inmensa de pinares que va desde Bayona hasta casi Burdeos, es también una lÃnea infinita de arena que separa el mar de la tierra. La duna de Pyle, de 114 metros sobre el nivel del mar, es una alta montaña de arena desde donde ver toda la costa, y al fondo Arcachon.
Arcachon es un pueblo costero turÃstico, no especialmente atractivo desde mi punto de vista, pero donde se pueden comer igual que en toda la costa atlántica unas ostras deliciosas. Las ostras están fresquÃsimas, en cualquier restaurante del paseo puedes tomar media docena de ostras frescas por unos 6€.
A veces las sirven con una vinagreta con chalotas picadas, aunque yo las prefiero simplemente con unas gotas de limón.
La zona está llena de criaderos de ostras, realmente resulta el alimento estrella de la zona, junto con los mejillones. En los pueblos de la zona, como el de Gujan Mestras, de donde son estas fotos, hay cientos de criaderos.
Según cuenta la lonely planet, una vez que las ostras se reproducen, se proporciona a las huevas una superficie limpia a la que adherirse. Cuando tienen 8 meses son trasferidas a redes de plástico y colocadas en criaderos especiales. 10 meses más tarde se hace un segundo traslado a criaderos con más agua. Y a los 3 o 4 años es cuando se comercializa.
Pero antes de llegar a Las Landas, hubo una paradita obligada en Bayona, me encanta esta ciudad, donde por cierto, en semana santa celebran la feria del jamón. Al final, no pudimos ir, pero no estará mal volver en otra ocasión para probar ese jamón. En todo caso, lo que sà probamos fueron los quesos, ay madre, ya os hablaré más a delante de ellos.





