Pitoes das Junias

Pitoes das Junias

Pitoes das Junias es uno de esos pueblos escondido, al que un día llegas no sabes muy bien como y que te sorprende. Está en la frontera entre Orense y Portugal, a los pies del Parque Nacional da Peneda-Geres. Es un pueblo pequeño pero bastante bien conservado que esconde un monasterio abandonado, el de Sta Mª das Junias, que es toda una joya.

Pero lo que más me sorprende de estos pueblos fronterizos, es lo diferente que es la gastronomía en cuestión de 5 km, la frontera también existe cuando hablamos de gastronomía. No hay más que pasar la frontera desde Maus de Salas (donde hay que aprovechar para ver esos fantásticos dólmenes), para descubrir una forma diferente de entender la cocina.

entrada restaurante de pedro

En Pitoes das Junias no hay muchos sitios donde comer, pero en el Restaurante de Pedro, se puede tomar un bacallau grellado delicioso (eso si, te da tiempo a tomarte dos super bocks mientras esperas a por él), como en casi cualquier parte de Portugal. Aún no he encontrado en Portugal un sitio donde el bacalao no esté bueno, es increíble. Y es que fijaos que acompañamiento más colorido: naranja, aceitunas negras, las patatas doradas, la cebolla dulzona y en plato de barro decorado ¿como no van a ser los maestros indiscutibles en el arte de preparar el bacalao, con el mimo con el que lo preparan?

bacallau grellado

Más fotos de Pitoes das Junias aquí.



As alheiras

Este fin de semana estuve en Montealegre, un pequeño pueblo portugués en la frontera con Orense. A los pies del castillo, en la parte vieja pero muy cuidada, hay un par de locales, el restaurante del Castillo y “A Tasca do Acougue”, donde poder probar las alheiras.

Ya hacía tiempo que Soledad y Manolo me habían recomendado probarlas, y estaba esperando acercarme a Portugal para hacerlo.

Las alheiras, tienen una historia muy interesante. Su origen es judío, de cuando éstos tenían que esconderse de la Inquisición, y el no comer carne de cerdo podía ser una forma de identificarlos. Así surgieron las alheiras, con apariencia de salchichas de cerdo, pero rellenas de todo tipo de carne, excepto de esa: pavo, pollo, pato, perdiz, conejo….
Hoy en día, se siguen haciendo las alheiras, aunque ahora si se incluye la carne de cerdo, eso sí, siempre mezclada con muchas otras. Estas que probamos eran caseras, servidas con olivas negras estabas deliciosas.

Y por supuesto, estando en Portugal, no podía faltar la carne grelhada, en este caso fue una “espetada en pan de loureiro“, no os imagináis el aroma que le da al plato el palo de laurel y “vitela a la brasa“.