Pitoes das Junias es uno de esos pueblos escondido, al que un dÃa llegas no sabes muy bien como y que te sorprende. Está en la frontera entre Orense y Portugal, a los pies del Parque Nacional da Peneda-Geres. Es un pueblo pequeño pero bastante bien conservado que esconde un monasterio abandonado, el de Sta Mª das Junias, que es toda una joya.
Pero lo que más me sorprende de estos pueblos fronterizos, es lo diferente que es la gastronomÃa en cuestión de 5 km, la frontera también existe cuando hablamos de gastronomÃa. No hay más que pasar la frontera desde Maus de Salas (donde hay que aprovechar para ver esos fantásticos dólmenes), para descubrir una forma diferente de entender la cocina.
En Pitoes das Junias no hay muchos sitios donde comer, pero en el Restaurante de Pedro, se puede tomar un bacallau grellado delicioso (eso si, te da tiempo a tomarte dos super bocks mientras esperas a por él), como en casi cualquier parte de Portugal. Aún no he encontrado en Portugal un sitio donde el bacalao no esté bueno, es increÃble. Y es que fijaos que acompañamiento más colorido: naranja, aceitunas negras, las patatas doradas, la cebolla dulzona y en plato de barro decorado ¿como no van a ser los maestros indiscutibles en el arte de preparar el bacalao, con el mimo con el que lo preparan?
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