
Probablemente en cada casa se hagan las rosquillas de forma diferente y cada cual tenga su propia receta o secreto a la hora de hacerlas. Sea como sea, las rosquillas son un postre más que recurrente, que resultan una delicia acompañando a un buen café o té. Asà que ahà va mi receta de las rosquillas, la que mi madre me enseñó:

Ingredientes:
- 3 huevos
- 1/2 vaso pequeño de aceite
- 3 cucharadas de azúcar
- la ralladura de un limón
- 1/2 copa de aguardiente (o de anÃs según se prefiera)
- 1/2 sobre de levadura
- harina, según necesite (en la foto, es el doble de todas las cantidades)
Elaboración:
Se hace un volcán de harina, en el cráter se echan los 3 huevos, el azúcar, el aceite, la levadura, la ralladura del limón y el aguardiente. Se mezcla todo bien, se amasa con fuerza, como si fuera pan.
Se deja una media hora reposar y se hacen las rosquillas. Se frÃen en abundante aceite y al retirar se espolvorea un poco de azúcar glass. Fácil, recurrentes y ricas.


En estos dÃas de asueto, he aprovechado para espiar alguna de las recetas clásicas de mi madre, entre ellas la del Roscón de almendra de la zona de Villalba (Lugo) que aprendió a hacer siendo muy pequeña. Aunque es una tarta de almendra, no se parece a la tÃpica tarta de santiago, esta es almendra en esencia pura. Veréis:
Ingredientes:
- 1kg de almendras (a poder ser enteras y peladas)
- 1kg de azúcar
- 6 huevos
- 1 limón
- oblea para la base de la tarta
Elaboración:
Lo ideal para este postre es tostar y moler las almendras en el momento de hacer la tarta, eso le da un toque muy especial. Aunque si no se tiene tiempo, la almendra ya molida es una opción a tener en cuenta, a ser posible no demasiado fina.

En un bol se ha de mezclar la almendra molida, el azúcar, los huevos, el zumo y la ralladura del limón. Se mezcla y amasa todo bien durante unos 5 minutos.
En el molde donde se vaya a hornear se espolvorea harina y encima la oblea. Se van cogiendo lotes de masa (que habrá quedado compacta) y se va moldeando sobre la oblea hasta conseguir la forma del roscón. Además sobre él se ponen unas almendras enteras a modo decorativo.
Se mete en el horno, durante aproximadamente una hora a unos 180 grados. El truco para saber si está, ya sabéis: el tradicional, meter un cuchillo y si sale limpio, es que está.
Es una receta muy sencilla de hacer, la clave está en la almendra (en la calidad y en tostarla y molerla al momento) y en conseguir el punto de horneado, que no quede ni muy cruda, ni muy hecha. Ya contareis el resultado si la probáis.
Más fotos: aquÃ
Siguiendo con las ensaladas, como me estáis dando tantas ideas, yo sigo con el tema. ¿Como secáis los ingredientes? ¿Centrifugadora para todas las verduras de hoja? ¿Que tipo de centrifugadora? ¿Paño de cocina o papel absorbente para los tomates y demás? Buscando en internet he visto en 20minutos una técnica italiana que consiste en:
“poner las hojas lavadas sobre un trapo de cocina y enrollarlo. Se le da unos golpes, se mete en el frigorÃfico unos minutos y… voilá, lechuga fresca, limpia y, sobre todo, seca.“
A mi lo de darle golpes a la lechuga me da un poco de miedo…¿será necesario?
Que me decÃs, ¿alguna técnica especial para secar lechugas, hojas de espinacas, canónigos, brotes varios, y demás ingredientes?
Foto: cocineros.info

Ya que os veo emocionados con el tema de las ensaladas, una cuestión más, la de los alimentos crudos que utilizáis. Y me explico, las ensaladas son un plato estupendo porque las puedes hacer con casi todo lo que se te ocurra, pero hay alimentos que habitualmente se utilizan cocinados y que puestos en la ensalada, crudos, le dan un toque más interesante.
Por ejemplo, los champiñones, laminados y cruditos, no es que den mucho sabor, pero gana la ensalada en color que ni os cuento. O las espinacas, que como comentaba mi queridÃsima MarÃa, mi mentora en esto de la “crudeza de las ensaladas”:
- si tu compras un manojo de espinacas y las cueces, te quedan en nada y en 5 minutos una persona acaba con ellas, si las tomas crudas, ¿tu sabes cuantas ensaladas puedes hacer? y además no tienes que cocinarlas.
Incuestionable.
Hasta que MarÃa me invite a probar alguna de sus fantásticas ensaladas, sorprendedme por favor, ¿alguna idea más?
El otro dÃa en el trabajo salió este tema de conversación: ¿cual es el orden correcto para aliñar una ensalada?
Supuestamente y buceando por internet lo importante es empezar con la sal, después el vinagre y por último el aceite, que por su espesor lleva consigo a sus compañeros de viaje hasta el fondo de la ensaladera y además si echásemos el aceite primero cubrirÃa la ensalada impidiendo que la sal y el vinagre penetraran en el resto de los alimentos.
No digo que el orden no pueda mejorar una ensalada, pero donde haya un buen aceite y un vinagre de calidad…
Desde que Merceditas me habÃa enseñado su sabidurÃa en el reino de los cestos de bambú, la cocina al vapor se ha convertido en parte más de mi cocina. Estos cestos orientales tienen un montón de posibilidades, sin ir más lejos, fueron el toque exótico de los aperitivos del otro dÃa en Casa Solla que los utilizó para hacer unos deliciosos berberechos con el vapor.
Yo los utilizo para hacer verduras al vapor (y pescados!), es una de las formas más sencillas, sanas y ricas. Lo que suelo hacer es aromatizar el agua que se hierve para hacer el vapor.
AsÃ, en esta última vez le he echado tomillo, romero, orégano, laurel, albahaca y por un pequeño error también un poco de canela (no preguntéis…pero he de reconocer que no quedaba mal).
De verduras, no tenÃa demasiadas, asà que tomates, puerro, cebolleta, chalotas y todo salpicado de unos granos de sal y láminas de ajo. 10 minutos al vapor, y una guarnición perfecta para cualquier plato de carne o pescado.

Hace tiempo que tenÃa ganas de hacer este plato, que me encanta. Para hacerlo he seguido la receta que los verracos habÃan publicado en Recetania. Un par de despistes y personalizaciones y este fue el resultado:
Cebollas variadas pochadas en aceite y un poco de mantequilla, me pasé con el aceite, y la verdad no veo necesidad de echar la mantequilla, la próxima vez voy a prescindir de ella porque me quedó un poco grasienta de más para mi gusto. Fundamental, dejarlo cocer con tiempo a fuego lento, lento. AquÃ, si me lo permiten los autores, creo yo que un chorrito de O Porto le tiene que quedar estupendamente.
Una vez que están pochadas y previamente a echarles el caldo, se deberÃa añadir un poquito de harina, paso que yo me salté por un descuido…en que andarÃa yo pensando. En todo caso, no la eché de menos.
Caldo de carne (cuando no hay tiempo, yo recurro al caldo de carne de Aneto, que mezclado con agua me parece un sustituto decente al casero). Dejamos hacer un poco más.
Y a gratinar con una rebanada de pan, previamente horneada y mucho mucho queso rallado.
HabÃa visto una variante que gratinan el pan con el queso y después la colocan sobre la sopa, pero me parece mejor meterlo todo junto en el horno, asà la tostada se impregna de la sopa y está mucho más rica.

Consejo: los anticebollas no han de renunciar a esta deliciosa sopa, con pasarla previamente por la batidora, listo, al estar tan pochada la cebolla no sabe a cebolla.
Mis agradecimientos a los verracos por ser tan claritos con sus recetas.
Poniendo en práctica una de las recetas que Héctor López comentó en la conferencia del otro dÃa, me puse a hacer esta receta. He variado un poco la original, adaptándola a mi estilo:
Ingredientes:
- NÃscalos (3 o 4 grandes)
- Almejas (1/2 kilo)
- Ajo (4 dientes)
- Vino blanco (1/2 vaso pequeño)
- Aceite de oliva
Elaboración:
Una vez limpios y troceados los nÃscalos, los guisé con un poco de aceite de oliva y unos dientes de ajo cortados en láminas. Los dejé hacer a fuego lento, y un poco antes de que estuvieran, eché las almejas y un poco de vino verde (que era lo que tenÃa a mano). Tapando la sartén, esperé un par de minutos a que las almejas se abrieran. Para que se ligara un poco la salsa, le añadà un poco de harina. Y listo.
Me quedaron un poco saladas, pero la verdad es que el sabor de la salsa a mar y tierra era realmente intenso.

Este año he decidido introducirme en el mundo de las setas, asà que, el jueves fuà a una conferencia organizada por la Sociedade Micolóxica Lucus, de Lugo sobre “La cocina de las setas“.
La conferencia era de Héctor López, cocinero del Restaurante España, de Lugo e integrante del grupo Nove.
De Héctor López me sorprendió su juventud (se nota que una nueva generación de cocineros está tomando el relevo en los restaurantes tradicionales de Galicia) pero también su sencillez a la hora de acercar su cocina a un público tan variopinto como interesado en el tema. Desde luego, me han quedado ganas de conocer su restaurante.
Una conferencia agradecidamente práctica (gracias Julián, por avisarme!) centrada en dos de los aspectos más útiles: cómo conservar las setas y cómo cocinarlas.
Sobre la conservación, hizo referencia a varios métodos que van desde la congelación (de setas crudas, cocinadas o escaldadas) hasta la deshidratación pasando por una más que recomendable alternativa: setas en vinagre (especialmente para los nÃscalos) que me parece un sistema estupendo para tener setas todo el año para las ensaladas. Ah, y no os perdáis un truco para deshidratar las setas: los deshumificadores de casa!
De los platos con setas, escoged: lepiotas con salmón ahumado, crema de setas, croquetas de setas, paté de setas, setas en escabeche, bacalao al pilpil de boletus y unas setas con almejas que me voy a preparar en breve.
Y lo más sorprendente, al menos para mi, setas en los postres: higos rellenos con miel de hongos, leche frita con cantarelus o mermelada de setas.
Espero poder degustar alguno de estos platos en breve, en todo caso, una conferencia muy aprovechable.
El otro dÃa, unos amigos comentaron que habÃan probado una sopa frÃa de melón y mango. En teorÃa no tenÃa demasiado secreto, asà que probé a hacerlo. He aquà el resultado:
Ingredientes:
- La misma cantidad de melón que de mango (he usado un mango y 1/4 de un melón)
- Aceite de oliva, un pequeño chorro
Elaboración:
Trocear las frutas, batir, añadir el chorro de aceite y sal, batir. Servir muy frÃo con un poco de pimienta negra.
Aunque no conseguà una textura que me entusiasmara, culpa de la batidora, de sabor estaba muy bueno, sorprendente, el aceite suaviza los sabores de las dos frutas y con estos calores, refresca un montón. Incluso le añadà un poco de miel de palma, y no le quedaba mal el toque dulzón.
Un buen descubrimiento.
