Uno de los mercados que más me ha fascinado ha sido el mercado de pescado de Dakar, a pocos metros del centro mismo de la ciudad, en el puerto, se puede asistir a un espectáculo sin igual, donde todo el ciclo de venta de la mercancía pescada se reduce a pocos metros.
Las condiciones y características de las corrientes marinas hacen de la costa senegalesa una de las mejores del mundo, de ahí la variedad de pescado con el que uno se puede encontrar: lenguados, salmonetes, mero rosado, rayas, sepias, pulpo, atún, bonito de vientre rayado…y un sinfín de especies que no sabría identificar. A ello hay que unir el frescor del producto que se manifiesta, no solo en la diversidad de olores que desprende el mercado, sino en la rapidez con que el pescado va desde el mar a la mesa, sin pasar apenas por intermediarios, algo difícil de encontrar hoy en día.
Sin lugar a dudas, el mercado de pescado de Dakar, y probablemente todos los senegaleses, merecen ser visitados, por la calidad de los productos, de la que doy fe, y porque es en sí mismos son un espectáculo digno de contemplar, un verdadero paseo por los sentidos.
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